Hace ya algún tiempo, que llegó hasta mi, esta tierna historia que hoy os presento, “El perro color melón”.Abandonado, que así se llama nuestro singular protagonista, es un perro diferente, al que echan de su casa por ser color melón. Triste y solo en la calle, se pregunta “¿Porqué no seré de otro color? Así nadie me quiere”.Pero su suerte cambirá, cuando un buen día, conoció a Tomás que al verlo solo, triste y abandonado, no se lo pensó dos veces y se lo llevó a su casa, sin importarle su color. Allí, le pusieron un pañuelo rojo atado al cuello, un tazón de agua fresca, una comida calentita, que le sentó estupendamente, ya que llevaba días y días sin comer y una mullidita manta para que durmiera muy calentito. Desde aquel momento, Abandonado vivió junto a Tomás y su familia y pasó a llamarse, Meloncete, Meloncín y Meloncito.
“El perro de color melón”, refleja el problema del abandono de animales domésticos de una manera más natural y accesible para los más pequeños, mientras estimula su tolerancia por lo diferente y la solidaridad con los más débiles.
En definitiva, muestra de manera divertida como los animales domésticos pueden enseñarnos importantes lecciones de madurez y tolerancia.
Con este cuento, he podido trabajar en el aula, el cuidado y respeto hacia los animales, sin importarnos las diferencias, la expresión de sentimientos, que tanto trabajo les cuesta a mis alumnos, y con ello por tanto, el lenguaje y la expresión oral.
(Proyecto y dirección: Defensor del menor en la comunidad de Madrid y Asociación “el refugio”).
María José. (5 años).

































"La princesa no hacía más que bostezar y, como los bostezos son tan contagiosos, todo el palacio andaba con la boca abierta: el rey, la reina, los ministros…, hasta el gato y el perro del jardinero bostezaban. El rey trataba de contentar a su hija con todo lo que tenía a su alcance, pero sus intentos eran inútiles. Un día, mientras paseaba por los jardines, el hijo de un criado de palacio se acercó a la princesa y, además de hacerla reir, acabó con sus bostezos... ¿cómo lo hizo?"
El libro de Carmen Gil, editado por Oqo, es un relato simpático y sencillo en forma de poesía que subraya el valor de la amistad con un mensaje clarísimo: … ni bolas de helado, ni colchones de pluma, ni elefantas amarillas alegran el corazón de las princesas tanto como un buen amigo.
El complemento perfecto a este poético texto son las ilustraciones de Elena Odriozola, que con sus dibujos delicados y suaves consiguió que el libro fuera galardonado en 2006 con el SEGUNDO PREMIO A LAS MEJORES ILUSTRACIONES en la categoría de Libro Infantil y Juvenil, otorgado por el Ministerio de Cultura.


"He plantado una semilla de árbol centenario





