19 de diciembre de 2014

AUDIOCUENTOS: UN DÍA DIFERENTE PARA EL SEÑOR AMOS.



Es indudable que nuestra forma de actuar  se muestra en el afecto que los que nos rodean nos tienen y en cómo definitivamente nos ven. Esa forma de actuar de los otros hacia nosotros mismos es el reflejo de lo que  somos. Aunque a veces se nos olvide o no queramos o podamos verlo. Y es que en realidad  ante nosotros tenemos  el espejo perfecto que refleja lo que  proyectamos. Pero, como hemos dicho, a veces somos incapaces de apreciar ese reflejo y reconocernos, pero esa es ya otra historia. Porque los demás nos seguirán queriendo aunque  el espejo se rompa... Pero ¡cuidado!

Solo es necesario que sepamos apreciarnos frente a él y descubrir nuestra verdadera autenticidad.



El señor Amos tiene ante si ese perfecto espejo a diario. Para él la cotidianidad de su trabajo en el zoo puede resultar anodina. Por mucho trabajo que tenga, siempre tiene un ratito para jugar al ajedrez con el elefante, limpiarle la nariz al resfriado rinoceronte, o leerle cuentos al miedoso búho. También tenía tiempo para jugar a las carreras con la tortuga, que siempre ganaba, e incluso se sentaba un ratito con el pingüino que era muy tímido.


Amos McGee podrá comprobar cuál es el resultado de su reflejo en ese espejo cuando un día todo cambia para él.


Hoy María José nos trae “Un día diferente para el señor Amos” (Editorial Océano). Una historia que es en sí misma todo un derroche de ternura, amor y amistad  que nos servirá, quién sabe, para ver nuestro propio reflejo en el espejo, querernos un poquito más a nosotros mismos y también a los que nos demuestran o han demostrado alguna vez su afecto y su cariño. 

Philip C. Stead y Erin E. Stead recibieron por “Un día diferente para el señor Amos”  la medalla Caldecott a la mejor historia ilustrada en 2011.

Un libro indispensable para toda la familia esta Navidad.

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