10 de enero de 2016

EL ÁRBOL DE LOS RECUERDOS.


Había una vez un zorro que vivía con muchos animales en el bosque.

Zorro había tenido una vida larga y feliz, pero ahora estaba cansado.
Muy lentamente, se dirigió a su lugar favorito en el claro del bosque. Miró a su alrededor, observó su querido bosque una última vez y se tumbó.
Zorro cerró los ojos,
           respiró profundamente
                            y se quedó dormido
                                              para siempre.


Así comienza esta dulce y tierna historia que trata uno de los temas menos recurrentes en los libros para niños, ya que muchas veces suele parecer todavía un tema tabú difícil de tratar con los más pequeños. Afortunadamente, empieza a ser cada vez más frecuente encontrar historias que aborden este tema en la literatura infantil actual: la muerte de un ser querido.

"El árbol de los recuerdos" trata este, para algunos espinoso tema: la muerte. Pero no lo hace desde la tristeza o la lamentación, sino desde la aceptación de la misma de una forma natural, haciéndonos entender que, aun en el dolor de esta pérdida, los recuerdos pueden hacer que la persona que se ha ido siga viva dentro de nosotros. Las personas pueden desaparecer, pero los recuerdos y vivencias que hemos vivido junto a ellos nos peretenecen y nadie nos lo podrá quitar jamás.

El protagonista de esta historia es un zorro que, cansado de la larga y feliz vida que ha vivido, decide dormir para siempre en su lugar favorito del bosque. Poco a poco, sus amigos se van acercando a contemplar la escena y la tristeza empieza a embargar a cada uno de ellos al saber que ya se ha marchado zorro para siempre. Búho, ardilla y comadreja, osa, ciervo y urraca, coneja o ratón rodearon así a su amigo, permaneciendo silenciosos durante mucho tiempo, y recordando lo bueno y cariñoso que había sido con todos ellos.


Fue búho el primero en hablar y recordar lo bien que se lo había pasado junto a zorro, jugando con las hojas de los árboles. En ese momento, todos los animales empezaron a sonreir y cada uno quiso contar los bonitos recuerdos y anécdotas vividas junto a su gran amigo. Y fue así como, de repente, todos empezaron a sentirse menos tristes...


Tal fue el poder de estos recuerdos, que en el mismo lugar donde zorro había decidido descansar para siempre empezó a brotar una planta tan anaranjada como él. Una planta que se fue haciendo cada vez más grande y hermosa, a medida que los animales iban contando sus historias. Cuanto más lo recordaban y hablaban de él, más crecía la planta, que llegó a convertirse en el árbol más hermoso del bosque. Un árbol, pues, que crecía regado por los recuerdos y por el amor que sentían los animales hacia zorro.


Con esta metáfora sobre el ciclo de la vida, que culmina con el crecimiento de este árbol, Britta Teckentrup ha conseguido crear una historia repleta de poesía, con un texto tan tierno que puede llegar a transmitirnos una profunda calma, y que aparece acompañado de unas imágenes maravillosas, que son el contrapunto perfecto para dotar a la historia de la dulzura y ternura que sin duda nos han conquistado, como seguro hará con todos vosotros.


Felicitamos a la editorial Nubeocho por la edición de este álbum, que fue uno de los finalistas del premio al mejor álbum ilustrado de 2014, otorgado por el Gremio de Libreros de Madrid.

JOSÉ CARLOS.

2 comentarios:

Anabel dijo...

Hola chicos:
En mi blog O recuncho das fadas tienes un premio esperándote. ¡Te lo mereces!!! Espero que te guste.
http://orecunchodasfadas.blogspot.com.es/2016/01/premio-bor-litarcihis-blogger.html
Un abrazo.

Vero dijo...

Un cuento precioso que ocupa un lugar especial en nuestra biblioteca. Bicos!