17 de abril de 2011

BOLSITAS RARAS


En una entrada anterior nos preguntábamos dónde se aloja el miedo, y cómo es posible superarlo. La educación afectiva es una necesidad hoy día en nuestras escuelas en las que no solo han de transmitirse conocimientos si no que se ha de ir más allá.

Bolsitas raras de Rosa Tiziana Bruno e ilustrado por Francesca Rainero, nos ofrece en este proyecto los colores del miedo, la oportunidad de dar ese paso a través de la educación emocional y afectiva en combinación con la educación de la imagen de modo que podamos enseñar a nuestros alumnos y alumnas a controlar sus emociones, al tiempo que promovemos el respeto y la diversidad entre las personas.

El objetivo que se propone es descubrir el miedo como una emoción natural, útil en ocasiones pero infundada muchas de ellas, y al mismo tiempo aprender a reconocer y expresar dichas emociones a través de la imagen y el lenguaje corporal.

El proyecto fue presentado en París, durante el Día mundial de la filosofía en 2010, encuentro que se celebra desde el 2005, y que co-organizan la Universidad de París, la revista Ciencias Humanas y el grupo Hervé.




"Bolsitas raras" ha sido editado en España por la Editorial Aljibe. En la web de la editorial hemos encontrado este método de aplicación en aulas "Bolsitas raras. Los colores del miedo. Camino para la evaluación de la imagen afectiva", creado por la propia autora del libro.

Bolsitas Raras Proyecto Educacion

LUIS.

3 comentarios:

Australia dijo...

Fundamental enseñar a nuestros hijos a distinguir entre miedos fundados e infundados.
A enfrentarse a ellos con el lógico temor en algunos casos y que nos sientan a su lado, transmitiéndoles seguridad.
Buen libro!!!

biblioabrazo dijo...

!Qué buena pinta tiene!
La guía además aporta muchas ideas para tirar del hilo de varios temas.
Me has despertado la curiosidad, y eso me encanta ;)
Gracias.
Ana Nebreda

Cristina dijo...

Mamma mía menudo blog! Como es posible qué pudiera vivir sin conoceros?
Y con toda la semana por delante para leeros... Y beberos...
Gracias, gracias, gracias!